miércoles, 22 de enero de 2014

VIAJE POR ESPAÑA, Motilla del Palancar

portada del libro. Tomo I


Este es el título del libro publicado en 1872, que cuenta el viaje de cuatro amigos, cada uno de una parte de España, hicieron para conocerla. El viaje surgió a raíz de una discusión sobre  que tierra era mejor. Por supuesto cada uno defendía su tierra natal, y ello les llevo a iniciar el viaje.


He creído muy interesante incluir el capítulo completo. Pero lo que me ha llamado la atención es un párrafo, que he remarcado en color, en el que habla de la educación y los políticos. Como podemos ver han pasado más de 140 años, pero la situación parece ser la misma.





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Aquella noche pasáronla los cuatro amigos en casa de unos conocidos de D. Cleto, donde entretuvieron agradablemente un buen espacio, saliendo el inmediato dia para Motilla del Palancar, cabeza del partido judicial de su nombre.

XXIV
Motllla del Palancar

Larga fue la jornada que desde Cardenete hubieron de hacer nuestros amigos para llegar á la cabeza del partido, con cuyo nombre encabeza el presente artículo.

Durante el trayecto que hubieron de recorrer, pasaron por algunos pueblos sin importancia alguna, llegando -ya entrada la noche al punto de su destino.

Por suerte suya, pues bien necesario les era un cómodo alojamiento, fueron á parar a casa de un íntimo amigo de su guia, donde hallaron lo que difícilmente pudieran encontrar en la posada.

Acogiéronles los dueños de la casa con extraordinario afecto, y apenas el amigo de D. Cleto se hubo enterado del objeto que los conducia allá, dijo:

—Poco pueden Vds. encontrar en esta villa; cabeza de partido desde ayer, su historia es muy exigua, y mas recuerdos guardan algunos otros pueblos de su distrito y mas curiosidades encierran, que la misma Motilla.

—Hemos venido aquí—repuso D. Cleto,—porque nos precisaba, tanto para ir á la Minglanilla, cuanto para visitar Iniesta y Alarcon. Además, que nos era necesario algún reposo después de los dias que llevamos de viaje por esas asperezas, y en ninguna parte podíamos encontrarle mejor que en tu casa.

—Mucho me hubiera ofendido que no vinieras á ella.

—Sin embargo—repuso Azara,—abuso es el haber venido tantos, pues lo que es agradable respecto á uno...

—Lo es también respecto á los demás—se apresuró á decir el dueño de la casa interrumpiendo al aragonés—máxime viniendo en compañía de una persona á quien aprecio tanto.

Los jóvenes agradecieron cumplidamente las finezas de D. Pedro, que así se llamaba el amigo de su cicerone, y al dia siguiente acompañados por él salieron á visitar la población.

Motilla del Palancar, partido judicial de ascenso, villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Cuenca, ocupa una gran extensión en la orilla izquierda del Júcar.

Su clima es bastante frió pero sano, aun cuando hay varios pueblos en el partido en que padecen intermitentes y carbuncos.

—¿Qué tal es el terreno de este partido?—preguntó Sacanell.

—Mas bien montuoso que llano, y especialmente por la parte del N., á causa de penetrar por ese sitio algunos ramales de la sierra de Cuenca.

—Es decir, que no existirán elevadas montañas como en otros lugares que hemos visitado.

—No, señor—contestó D. Pedro que era quien satisfacía la curiosidad de los jóvenes, tarea que le abandonara D. Cleto, pues decía que satisfaría mejor que él las preguntas de los curiosos.

—La parte montañosa estará regularmente tan poblada como la mayor parte de las que tenemos recorridas.

—Sobre eso hay mucho que hablar, pues son tantas y tan faltas de buena dirección las cortas que se hacen, que llegaremos quizás á verlos despoblados. Abunda mucho la mata baja, roble, carrasca, salinas, romeros y plantas medicinales, y los pinos que no aprovechan para madera de construcción sirven para el carboneo.

—¿Tiene alguna especialidad el terreno?

—Abunda generalmente en casi todo, el carbonato de cal, especialment» por la parte de Tevar donde se ven masas considerables, también hay algún yeso, pero no en gran cantidad.

—¿Y minerales?

—Algunos, pero en cortas porciones.

—¿Qué rios recorren el partido?

—El Júcar fertiliza una porción de poblaciones, aun cuando siempre va costeándole. Hay distintos puentes, unos buenos y otros bastante malos, que hacen preferible el vado, y pone en movimiento distintos molinos harineros. Además hay algunos arroyos, de los que no hago mención por su insignificancia.

—¿Es productivo el terreno?

—Mucho, particularmente las cañadas, que abundan bastante en todo el partido.

—Es decir, que habrá buenas cosechas de cereales.

—No crea V. que se reduce á esto solo; el azafrán se cosecha en grande escala, y también tenemos muy regulares viñedos y olivares.

—Habrá pastos.

—Los terrenos que por su situación no son á propósito para labrar, se destinan á ese objeto.

—El mal que tendrán Vds. aquí—dijo Pravia,—será el general de todo el partido, la falta de vias de comunicación.

—¡Oh! no, señor; tenemos la antigua carretera de las Cabrillas, que conduce de -Madrid á Valencia, y muchas otras locales que. aun cuando en no muy buen estado, sirven para lo preciso.

—Por supuesto que en cuanto á la industria creo que será excusado preguntarle.

—Nula. Aquí la generalidad están dedicados á la agricultura, é inútil es que diga V. á mis paisanos que empleen una parte de su capital en esta ó aquella especulación agena a lo que conocen y practican; nadie les sacará de su camino. Así es que no busquen Vds.  aquí, mas que las indispensables para atender á las primeras necesidades.

—Siendo así, el comercio estará muy decaído.

—Todo él se reduce á la exportación de los granos y caldos sobrantes, carbón y madera, é importación de salazones, arroz, telas y géneros ultramarinos.

—Bien poco es.

—Tenemos aquí en la villa un mercado semanal, que se reduce á la venta de granos y otros artículos. que traen los labradores de los pueblos inmediatos. En Iniesta hay una feria en el mes de setiembre, y esa sí está bastante surtida de quincallería, telas, muebles, ganados y otros artículos.

—Y el carácter general de la población ¿qué tal es?

Como el de la mayoría de la provincia; un tanto indolente y algo bullicioso v pendenciero.

Conforme iban los jóvenes haciendo preguntas, que el buen amigo de D. Cleto se apresuraba á satisfacer, recorrían la población.

Esta se compone de unas setecientas casas de muy regular construcción en su mayor parte, probando con esto el bienestar de la mayoría de los vecinos. Las calles son regulares, espaciosas y con el piso en buen estado, con dos plazas grandes.

¡ Hombre! buen edificio es el de la iglesia, —dijo Castro fijando sus miradas en la parroquial, á cuya puerta habían llegado.

—Sin tener nada de notable—repuso D. Pedro,—sin que se recomiende por ninguna belleza arquitectónica, es capaz y sólida, y responde perfectamente al objeto que representa.

—¿ Bajo qué advocación está ?

—San Gil es el titular, y además tenemos una ermita dedicada á la Virgen de la Concepción.

¿Es de entrada ó de término el curato?

— De término. El culto está á cargo del cura, un beneficiado, un teniente y un sacristán.

Los viajeros penetraron en el templo, donde efectivamente encontraron justificadas las aseveraciones de D. Pedro, puesto que artísticamente considerado nada vieron de particular; y cuando de él salieron dijo Sacanell:

— Puesto que ya conocemos esto, sepamos algo respecto á la instrucción.

— Tenemos varias escuelas, tanto de niños como de niñas, con una asistencia que por término medio podemos fijarla de ciento cincuenta á doscientos alumnos de ambos sexos.

— ¿Y qué población tiene la villa?

—De dos mil ochocientas á tres mil almas.

—Todavía es corto el número de alumnos. Precisamente ese debia ser un ramo que habría de mirarse con una atención especial por parte de los Gobiernos.

—En muchos debían fijarse, amigos míos, pero qué va V. á hacerle, si apenas les queda tiempo para nada con la política.

—Tiene V. razón, y si al menos esa política fuera beneficiosa para el país...

— Basta, señores, bastarepuso D. Cleto; —hemos convenido no hablar mas de ella durante nuestro viaje, tanto porque á nada conducirían nuestras declamaciones sobre ese punto, cuanto porque nuestra misión no es la de penetrar en esos asuntos que mas que políticos, como Vds. los llaman, yo quizás los calificaría de intereses personales ; con que así, punto final sobre ese asunto y sigamos adquiriendo noticias sobre lo que Vds. apetecen.

— Oportuna es la observación — dijo Castro sonriéndose.

—Diga V. D. Pedro, ¿ cómo están Vds. de aguas en esta población ?

—En su mayor parte son salobres, pero abundantes.

—Observo que también tienen Vds. por aquí algunos telares.

—Sí, señor; pero de telas ordinarias tanto de lana como de lienzo que son para uso de las clases menos acomodadas.

—¿Queda algo más que ver?—preguntó Pravia después que hubieron visitado la Casa municipal y la cárcel.

—Nada; ya les he dicho que esta villa es de fecha moderna , y por lo tanto inútil es que busquen antigüedad ni recuerdos históricos notables.

—Según eso, pronto emprenderemos nuestra marcha, ¿no es así D. Cleto?

—Mañana, si Vds. quieren, nos dirigiremos á Minglanilla.

—Y yo tendré el gusto de acompañarles—dijo D. Pedro,—pues precisamente he de ir para un asunto mió. Con eso les serviré de guia en aquellas tan notables como riquísimas salinas.

—Mucho placer tendremos en ello.

Y entre cumplidos y bromas, pues los cuatro viajeros eran jóvenes y decidores, regresaron  a la casa de su amable huésped, preparándose para la expedición del siguiente dia.


XXV.
Minglanilla. —Sus riquísimas salinas.

A las primeras horas de la mañana, en una tartana que D. Pedro puso á disposición de los jóvenes con objeto de que hicieran mas cómodamente el viaje, salieron de Motilla del Palancar con dirección á Minglanilla.

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1 comentario:

Unknown dijo...
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