martes, 21 de agosto de 2018

CASUALIDAD O MISTERIO



D. Dionisio Pérez de Escobosa



Hace unos días, publiqué en mi blogs de Motilla una entrada sobre este cuadro, que poco después modifiqué. Os dije que muy pronto sabríamos quién era este personaje. Estoy seguro de que los que habéis comprado el libro de la Feria, ya habréis leído el artículo de Margarita Toledo Algarra. Cuando me enteré de que iba a salir su artículo sobre el cuadro en el libro de nuestra fiesta, me pareció justo modificar el mío.


Ahora que ya sabemos quién era el personaje y por qué tenemos el cuadro en nuestra Ermita, voy a hacer una observación sobre él que me llamo mucho la atención, si no como pintor, si como curioso o “lacenero” que decimos en Motilla.








Casualidad o misterio, el personaje, Don Dionisio Pérez de Escobosa, tiene en el cuadro las dos pupilas perforadas, o sea sin pintura. Digo casualidad, porque a pesar de los más de trescientos años, está bastante bien conservado, y sería mucha casualidad que se hubieran estropeado las dos a la vez, pero nada es imposible. Y digo misterio, porqué… si no fuera casualidad, que motivo o fin produjo ese daño en el retrato.

A mí, en el momento de descubrir los agujeros en el rostro del obispo, sería por mi carácter novelesco, me vinieron a la mente, esas imágenes de películas donde alguien observa tras los ojos de un cuadro.



Detalle de la perdida de pintura en los ojos


Ahora ya conocemos el nombre del personaje, pero será muy difícil, por no decir imposible, saber si el deterioro de los ojos fue casualidad o misterio. Han pasado casi trescientos cincuenta años desde que murió, y no creo que lo pintaran después de su muerte. Por cierto, ¿quién sería el pintor? Claro que leyendo el artículo de Margarita, y viendo las relaciones que tuvieron con la corte, sus familiares, no me extrañaría que… vuelvo a mi mente imaginativa, el cuadro sirviera para algo más que decorar.

domingo, 12 de agosto de 2018

ASESINATO EN EL PODER


Veinte de diciembre, día de San Macario, es el año 1671. Los vecinos están recogidos en sus casas, solo el frío y la oscuridad ocupan las calles de Motilla. En una de esas casas, varias personas charlan alrededor de calor que desprende el fuego de una chimenea. Es la cocina, en el resto de la casa hace tanto frío como fuera. En ella vive Francisco Lucas Zapata. Francisco es gente importante en el pueblo, alcalde ordinario, familiar y notario del Santo Oficio. El grupo, la familia y algunos vecinos, charla tranquilamente, mientras uno de ellos atiza las ascuas que se van desprendiendo de los troncos que arden en el fuego.

Atravesando las sombras de la fría noche, un hombre, embozado, camina ligero y silencioso. Es la hora acordada y no quiere, no puede faltar a la cita. De vez en cuando se gira sigilosamente, o se detiene, al doblar una esquina, y escucha los ruidos de la noche. Es su corazón alterado el que le engaña. Sigue su camino, apenas le faltan unos metros. Vuelve a detenerse y enciende un cigarro, necesita calmarse, templar los nervios. Apenas da tres caladas, tapando el ascua con la mano para evitar que el resplandor le ilumine. No son horas de andar parado en la calle fumando.

Ha llegado a la puerta, escucha. Dentro se oyen risas, alguno de los presentes debe haber dicho algo gracioso. Es el momento, aprovecha para entrar. Sí, la puerta se abre, otro obstáculo superado. La casa está inmersa en la oscuridad, bajo una de las puertas laterales se ve una raya de luz, y tras ella más risas. Con un giro brusco abre la manivela, antes ha sacado su arma, una carabina, dispuesta desde hace horas para disparar. Ante la sorpresa el grupo se queda paralizado, sin reaccionar. Suena el fogonazo ensordecedor, anulando el chasquido de huesos rotos. La puerta vuelve a cerrarse, confusión y gritos llenan la estancia. Solo después de superar el susto y el miedo, algunos han salido en persecución del asesino, otros intentan atender a Francisco. El disparo le ha hecho caer y yace tendido en el suelo. De su cabeza está  ensangrentada.

Después de cinco días esperando el duro desenlace, pues el propio médico que le ha atendido no ha sido capaz de ayudarle. A pesar de sus años de experiencia, solo ha podido aliviar su agonía. Pues ni siquiera puede asegurar si son siete u ocho las balas que le hirieron. Es el veinticinco de diciembre, día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Francisco yace en su lecho. Alrededor del mismo se encuentran su esposa, su padre y sus hijos. Irremediablemente, ha fallecido.


xxxxxxxx


Este texto novelado está basado en los hechos reales que ocurrieron en Motilla entre el 20 y 25 de diciembre de 1671.

Qué hechos motivaron el asesinato de Francisco, no los conocemos. Si sabemos que  Juliana García, su esposa, presentó una querella ante su majestad y señores del consejo, contra Pedro Lucas Ramírez, que era alcalde en aquellos momentos, y contra su padre y su hermano, y también contra Esteban Portillo. Siendo culpados y condenados a muerte Esteban Portillo y Manuel Moreno.

Así mismo, el padre del asesinado, llamado también Francisco Lucas Zapata, dice que Francisco Lucas Ramírez y Esteban Portillo son sus enemigos, pues pretenden obtener el título en el Oficio, título al que iba acceder su hijo cuando le dieron muerte.

También sabemos que Esteban Portillo, de la  familia de los Portillos, tuvo muchos gastos en la causa criminal. Así mismo, con fecha 17 de febrero de 1682, Juliana García Valverde, la viuda de Francisco, hace escritura de Perdón y arrepentimiento, pues dice que está informada de que Esteban Portillo no fue uno de los principales agresores, y además ha estado sirviendo a su majestad más de cinco años en Flandes.

Hay que decir que el apellido Lucas tuvo bastante relevancia durante el siglo XVII en nuestro pueblo, así encontramos documentos donde aparece personajes apellidados Lucas,  y como podemos ver, a veces enfrentados.


Uno de estos documentos es de 1599,  donde Fracisco lucas, aparece como regidor de la villa, defiende a la clase pudiente contra las denuncias que hacen varios vecinos acusándoles de desmanes de poder y desfalco del pósito en su propio beneficio. Algo que no ocurría solo en Motilla, pues parece ser que era habitual en el resto de las diecisiete villas del corregimiento de San Clemente.



En 1639 encontramos una carta de poder de Antón Rubio para su yerno Francisco Lucas Zapata, probablemente el padre del asesinado. La carta está firmada en Campillo el 13 de abril ante el escribano Antonio Panadero.




También encontramos con fecha 8 de mayo de 1639 documento del Rey Felipe IV concediendo título de escribano del servicio de millones a Francisco Lucas Zapata. Título concedido  por los servicios que nos habéis dicho y esperamos adelante nos haréis y porque a las guerras de Flandes y Alemania nos servís con trescientos cincuenta ducados

En otro documento vemos que el Rey extiende escritura de obligación, donde lo nombra escribano, por la ayuda de doscientos ducados que Francisco hace para las guerras que el rey mantiene.


Don Felipe IV rey por hacer bien y  xxxx a Vos Francisco Lucas  Zapata mi secretario del número y de millones de la villa de la Motilla del Palancar y porque para las ocasiones que tengo de Guerras habéis ofrecido servirme con doscientos ducados pagados en dos años y tres pagas de que por una parte se ha  otorgado escritura de obligación en forma ante Francisco de Yanguas mi secretario mi voluntad es que ahora y de aquí en adelante seáis mi secretario de todas las comisiones que se despacharen para la dicha villa por el mi Consejo y por cualquiera de los otros mis Consejos Audiencias Tribunales y Justicias de los mis reinos y señoríos y ante Vos y no ante otro secretario alguno pasen y se hagan privativamente todos y cuales quera autos civiles y criminales requisitorias cumplimientos de cartas ejecutorias provisiones reales y otras de cualquier género que sean que por comisión se hubieren de hacer y hicieren en la dicha villa y su jurisdicción...


En este documento no solo da poder para llevar todos los casos que surjan en Motilla, sino que además le otorga todos aquellos que estén ya abiertos y los que se abran en adelante referentes a nuestro pueblo.


Y Jurisdicción en que no han de entrar ni comprehenderse los negocios que se cometieren  a los receptores de los otros mis consejos porque estos han de usar de sus títulos y de lo que por ellos les perteneciere sin contradicción ni gravamen ninguno y en su conformidad mando a los otros mis jueces de  comisión y al mi consejero de la villa de San Clemente y a su lugar xxxx en el otro oficio y alcaldes ordinarios de la dicha villa de Motilla del Palancar y a los demás jueces y justicas de ellas que siempre que se ofrezca hacer autos en virtud de cuales quiera comisiones los haga y fulminen ante Vos y no ante otro escribano alguno a los cuales los prohíbo el poderlo hacer con las penas en que caen e incurren los que usan de oficios para que no tienen poder ni facultad mía y les mando que si ante ellos estuvieren pendientes cuales quiera autos que rueguen a la otras comisiones os los den y entreguen para que ante Vos se prosigan fenezcan y acabe…

Fuente documental:

- Protocolo Notarial de Motilla del Palancar 1538 - 1891. Juliana Toledo Algarra.   Eurográficas S.L.L. 2014.

- Documentos copiados para el Archivo Municipal de Motilla por Eufrasio Monedero, originales en el Archivo    General de Simancas.

sábado, 11 de agosto de 2018

SERÁ... O NO SERÁ

Cuadro lado derecho del altar
ermita de la Inmaculada Concepción



Esta entrada ha sido modificada, pues dentro de poco sabremos quién es el personaje de este cuadro.



Os explico, es por mi afición a la pintura que, cuando veo colgado un cuadro,  siempre me fijo en él. Eso me ha pasado cada vez que voy a la ermita de la Virgen. Primero me fijo en nuestra Patrona, La Inmaculada ¡Qué guapa es!  Después hago un largo recorrido por el altar, la hermosa obra de José Navarro Gabaldón, y luego miro los cuadros. Sí, también me fijo en los demás detalles arquitectónicos y decorativos de la ermita, pero al final siempre termino fijándome en el que está en el lado derecho del altar, antes de entrar a la sacristía.  

Tanto es así, que el verano pasado cuando acompañé a Ángel Saiz Castillejo a hacer las fotos del retablo para el Centenario de José Navarro, terminé haciendo unas fotos a los más antiguos. Los dos más modernos, sé que los realizó y donó el artista motillano José Antonio Navarro “Fardel”.


El caso es que mi curiosidad me llevó a descubrir que uno de ellos, el del lado izquierdo del altar, que representa a San  Ephaestio ermitaño es muy similar al de la serie de Ermitaños que el V Marqués de Villafranca, Pedro de Toledo, regaló al convento de la Anunciada en 1620. Existen también varios grabados anteriores a estos cuadros con el mismo tema. La referencia más antigua con el tema es del pintor Vos Maarten (1532 - 1603) Amberes, Bélgica.



Grabado de SADELER, RAPHAEL I (1560-1632) Y
 SADELER, JOHANNES I (1550-1600)
San Ephaestio de Paul Bri 1620l,
convento de la Anunciada,
Villafranca del Bierzo (León)

San Ephaestio, autor desconocido
 Ermita de la Inmaculada Concepción
Motilla del Palancar, Cuenca


El que hay en nuestra Ermita, no sabemos en qué fecha está pintado, pero al igual que el de Villafranca no tiene la roca con inscripción en el lado derecho que sí vemos en el grabado.

Quizás algun día podamos aportar más información sobre esta obra y su autor.

He de agradecer la colaboración del profesor de la Universidad de Girona, Joan Bosch Ballbona, experto en la serie de los ermitaños de Villafranca.

domingo, 5 de agosto de 2018

DE MOTILLA A LAS INDIAS

Terrarum orbis de Abraham Ortelius.


En Motilla como en casi todos los pueblos de España, también hubo jóvenes, que por unas causas u otras embarcaron hacia las tierras de ultramar.

Yo he encontrado tres jóvenes que cruzaron el océano Atlántico al servicio de otras personas de la época. Seguro que hubo más, pero de ellos no tenemos constancia.

Hacia 1590, Sebastián de la Casa viajó al Perú como criado de Francisco de Cepeda.

En 1630, Melchor Valdés, gobernador de la provincia de Soconusco, en Nueva España, pidió licencia para viajar junto a su esposa Cecilia Jofre a las Indias. Melchor iba acompañado de varios criados, entre los cuales se encontraba nuestro paisano Jorge Pérez de Sornoza, hijo del también Jorge Pérez de Sornoza.

Y el último del que hay constancia, en 1699, es Manuel Martínez Valverde para viajar a Perú. Lo hacía como criado de Tomas de Troconiz, corregidor de Collaguas (Perú), capitán de caballos. Manuel era hijo de Juan de Valverde y Anna de Valverde.

Viajar a las Indias, o sea a lo que nosotros conocemos hoy como América, no era tan fácil en aquellos tiempos. Se necesitaban documentos que acreditaran tu procedencia, así como honradez. Así lo demuestra el expediente de información y licencia que nuestro paisano Sebastián de la casa tuvo que presentar para ello.



Sebastián, de diecinueve o veinte años, según dice el informe, era hijo de Julián de la Casa y Catalina Martínez, ambos de Motilla. También nombra a sus presentó el día doce de agosto de 1588 un informe con las nueve preguntas pertinentes ante el alcalde ordinario, Francisco Moreno. Como testigos para contestar a las mencionadas preguntas aparecen como testigos:


- Benito Muñoz de más de setenta años, vecino y regidor de Motilla.

- El bachiller Pedro de Balberde, vecino y abogado de unos cincuenta años.

- El alférez Pedro Lucas  de aproximadamente unos cincuenta y cinco años de edad, regidor también de Motilla.

- Francisco de la Xara, labrador, de setenta años poco más o menos.





En el mencionado informe, de toma de declaración a los testigo,s aparece como escribano Juan de la Xara.



En las preguntas tercera y cuarta también aparecen nombrados sus abuelos tanto paternos como maternos.

3  Y si conocieron a Juan de la Casa y Catalina de Moya difuntos mis abuelos padres del dicho Julián de la Casa…
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4  Y si conocieron a Pedro Cortixo e Ysavel de los Paños difuntos mis abuelos padres de la dicha Catalina Martínez mi madre…     
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¿Qué funciones hacía este motillano en casa de su señor? ¿Llegó a cruzar el Atlántico? ¿Vivió y tuvo familia en aquellas tierras lejanas? No lo sabemos. Tampoco sabemos nada más de los otros dos paisanos. Pero es grato saber que allí donde fueran, hablaron de nuestras costumbres, de sus años jóvenes, de su familia, en definitiva de nuestro pueblo, Motilla del Palancar.

jueves, 2 de agosto de 2018

Una moza, un pleito, una calle

La moza

María Zarzuela era una moza, mejor dicho una mozuela, de buen ver que vivía en una de las calles que iban al Pozo Arriba, hija de una familia humilde con varios hijos. Su padre hijo de un cardador, había llegado de Valverde en 1594. Su madre era hija de Antón López Bustamante, oficial zapatero de Motilla, que pronto se convirtió en procurador de causas de Motilla. Juan, el padre de María, era mayordomo sacristán de Pedro Vilches cura en Motilla.


Romeo y Julieta, pintura de Frank Dicksee


Pero María era menor de edad, contaba unos quince años cuando, queriendo o sin querer, tuvo relaciones amorosas y más, con Julián Chavarrieta, aplicado estudiante en la Universidad de Alcalá de Henares, y un crápula, o sea bebedor y mujeriego para algunos vecinos del pueblo.









Aquellos amoríos con una menor, llevaron a Julián, que entonces tenía veintiún años, a prisión, según afirma Alonso Martínez. Algo lógico en aquellos tiempos, pues a pesar de que la moza consintió, era menor de edad, y además el pretendiente no cumplía las promesas de matrimonio hechas a María y a su padre.




Documento donde Alonso Martínez dice que en la causa de María de Zarzuela con Julián Chavarrieta, pone al acusado con cadena y grillos pues piensa que debido a la gravedad de los hechos debe haber pena corporal. 







Y comenzó el pleito

El Rector de la Universidad, Don Pedro de Quiroga y Moya, reclama la causa y el preso es mandado a Alcalá de Henares. Testigos del mozo, testigos de la moza. Declaraciones contrarias de una y de otro. Y la acusación, que pide cárcel o indemnización de 4.000 ducados, vamos un dineral. Los Chavarrieta, gente con poder, no se amilanan, y pasan a restregar la honra de la mozuela por el barro. Y el pleito sigue, hasta que el 1 de julio de 1631, Julián Chavarrieta es condenado a casarse antes de treinta días con María o a pagar 500 ducados, además de los gastos del juicio que ascienden a 4.000 maravedies.

Sin duda prefirieron ahorrarse los 500 ducados, pues el 9 de julio María Zarzuela y Julián  Chavarrieta contraían matrimonio.





¿Y la calle?

La calle está entre la Plaza de la Iglesia y el Riato. Antigua, estrecha, como las de antes, pero con casas nuevas. Allí hay un horno, y en la esquina hay una tienda de ropa, y en la esquina de enfrente hubo otra tienda famosa en sus tiempos, y estuvo telégrafos, y una pescadería, y la consulta de un médico, y… ¿Y antes? Antes no sabemos, pero… ¡soñemos!, y soñando, imaginemos que el nombre de la calle es el de aquella mocita, que siendo de cuna sencilla, se enamoró de un mozo de renombre, y a pesar de todo se casó con él y la calle de Motilla lleva su nombre.

 



Los datos sobre los amores y desamores de María Zarzuela y Julián Chavarrieta han sido obtenidos en la siguiente dirección, que os aconsejo miréis para conocer la historia más completa.

HISTORIA DEL CORREGIMIENTO DE SAN CLEMENTE (CUENCA)

miércoles, 15 de marzo de 2017

Centenario José Navarro Gabaldón


CENTERNARIO
JOSÉ NAVARRO GABALDÓN

Dentro de un mes, el 15 de abril, se cumplirán cien años del nacimiento de el escultor José Navarro Gabaldón. 

Pero, parece ser que nadie se acuerda de ello. 

Este escultor que en la década de los años 60, llevó el nombre de nuestro pueblo por todos los lugares donde sus obras eran expuestas. No en vano era conocido como "el escultor motillano". Hoy en día solo tiene una calle a su nombre. Y seguramente es más conocido en aquellos lugares donde sus obras se pueden contemplar, sirvan como ejemplo, Arenas de San Pedro o Alcántara, que en Motilla su propio pueblo natal, y donde tenía su taller de escultor.  

Ciertos siguen siendo aquellos versos que escribí para una página biográfica que hice hace algunos años y que aquí reproduzco.

Hemos olvidado al artista,
pero su obra sigue,
y aunque ligera lograra hacerla,
su naturaleza, de pesada materia
queda ante nosotros
para recuerdo de nuestro olvido.


Espero que al menos este año, que como digo se cumplen los cien años de su nacimiento, sirva para que algunos no olvidemos a este motillano, y para que otros, los más jóvenes, sientan la curiosidad de aprender algo sobre él.

para saber más, puedes visitar estas páginas:



lunes, 22 de agosto de 2016

Escribanias 1592 y 1625

El siguiente documento fue firmado en Madrid el 4 de junio de 1592 por Ambroiso de Cuenca y Moya






 Ambrosio de  Cuenca y Moya
vecino de Madrid
Obligaciones
….
de la villa de la Motilla del Palancar
Alonso Fernández de Molina y Cosme de Covarrubias


Sepan cuantos esta carta de obligación vieren como yo Ambrosio de Cuenca y Moya vecino de esta villa de Madrid en la calle nueva de Santiago otorgo y conozco por esta carta y digo que por cuanto su magestad del Rey Nuestro Señor a hecho mandad a Alonso Fernández de Molina de la ciudad de Cordova y a Cosme de Covarrubias, vecino de la villa de Santo Domingo de Silos, de dos escribanías del número y consejo de la villa de la Motilla del Palancar del corregimiento de las diez y siete villas del partido de abajo para cada uno de ellos el suyo quinientos y cincuenta ducados y ambos en mil ciento ducados que valen cuatrocientos y doce mil y quinientos maravedís, pagados la mitad de ellos desde hoy dia de la fecha firma de esta en este año y la otra mitad otro año adelante siguiente las cuales dichas escrituras su majestad ha mandado criar en la dicha villa en lugar de las que el concejo nombraba que haciendo de deuda ajena mia propia me obligo con mi persona y bienes muebles y raices, derechos y acciones habidos y por haber de dar y pagar y quedaré y pagaré a su majestaad o a su tesorero general en su nombre o a quien por su magestad fuere mandado los dichos mil y cien ducados puestos y pagados en esta corte en reales de contado en las arcas de tres llaves de su majestad para que se metan en ellas con intervención de las personas que tienen cuenta vieren los libros del arcon de su real hacienda y las llaves de las dichas arcas a mi costa y riesgo y sopena que…

Vemos como en estas obligaciones Ambrosio de Cuenca y Moya reconoce el nombramiento de dos escribanías por parte del Rey, escribanías de número que hasta entonces nombraba el propio concejo de Motilla.

Escribanías de número: los escribanos que las poseían solo podían ejercer su oficio en el lugar para el que eran nombrados. Se llamaban así porque era fijo el número de escribanos que podían ejercer en ese lugar. Así en este caso, en Motilla, solo podían ser dos.

Seguidamente vemos el asiento donde se dice que las mencionadas escribanías sean “consumidas” para que pueda el propio concejo de Motilla nombrarlas.


Asiento firmado el 27 de septiembre de 1625




 La Villa de Motilla
       Asiento
asiento formado con ella sobre el
ccnsumo las escribanías

Lo que por mandato del Rey Ntro. Señor se asienta y concierta con el concejo, justicia y regimiento de la villa de la Motilla del Palancar del partido y corregimiento de las diez y siete villas y con Rodrigo de Lerena Balcárcel, residente en esta corte a su nombre y por virtud de los poderes especiales que tiene de la dicha villa que le dieron y otorgaron en ella el uno en dos de agosto de este año por ante Juan González Bordallo, escribano del número de la dicha villa y el otro en dos de este mes y año ante Antonio Panadero así mismo escribano del Rey Ntro. Señor y del ayuntamiento de dicha villa que originalmente quedan asentados en los libros de la Secretaria de la Real Hacienda de su Majestad que tiene el Señor Juan Rodríguez Núñez, su secretario de que yo el presente escribano doy fe sobre lo que abajo ira declarando y lo siguiente.

Primeramente que por cuanto por lo que se informó de los libros de la Razón de la Hacienda de Su Majestad que ha constado que Ambrosio de Cuenca y Moya se obligó a pagar de la Real Hacienda mil cien ducados que valen cuatrocientos y doce mil y quinientos maravedís para cuatro de junio de los años de quinientos y noventa y tres y quinientos y noventa y cuatro por mitad por dos escribanías de número y concejo de la dicha villa de la Motilla de que  Su Majestad…

El documento continúa...

hizo merced a Alonso Fernández de Molina y a Alonso de Covarrubias a cada uno la suya en quinientos y cincuenta ducados cada oficio que los mandó su majestad criar en la dicha villa en lugar de los que el concejo de ella nombraba y por partes de la villa se ha hecho relación a Su Majestad en su Consejo de Hacienda que las dichas escribanías tenían al presente la una Melchor de León y la otra Martín García Valverde vecinos de la dicha villa y representado algunos daños e inconvenientes que se seguían de que fuesen perpetuos y suplicando que par remedio de ello mandase consumirlas quitando los títulos que de ellas tienen los que ahora lo son de manera que no las usen ni ejerzan más y que hiciese merced a la dicha villa de darla privilegio para que de aquí adelante haya en ella y puedan nombra las escribanías del número y ayuntamiento que le pareciere con  que no excedan de las dos que al presente hay según y cómo lo solía hacer antes que se perpetuaran sin que se puedan criar ni acrecentar en la dicha villa ninguna escribanía del número y concejo ofreciendo de servir a Su Majestad por esta merced con lo que fuese justo para ayuda al socorro de las necesidades presentes. Y visto en el dicho Concejo se acordó se tomase asiento con la dicha villa en razón de lo susodicho en la forma y con las condiciones siguientes:

Después vienen  las condiciones que son:

- Que se consuman las escribanías existentes y pueda el propio pueblo nombrarlas.

- Que su majestad de poder a los alcaldes ordinarios para que puedan rescindir de dichos cargos a los escribanos existentes.

- Que el precio de dichas escribanías se de 1400 ducados, 525.000 maravedís, y se paguen en moneda de vellón de las arcas de las tres llaves.

- Que se le dé a la villa de la Motilla facultad de hacer censo de sus bienes, rentas y dehesas.

- Que se le dé facultad para arrendar la dehesa del Carrascal o cultivarla la propia villa, y así usar esos ingresos para pagar lo mencionado. Estableciéndose un periodo de 12 años, con posibilidad de acortarlo si se cumple antes con el pago, o alargarlo si no fuera así.

Y aquí vemos la firma del escribano del Rey en su nombre.





Yo el dicho Juan de Otalora criado del Rey nuestro Señor y oficial mayor, en la secretaria de su Real hacienda residente en esta corte fui presente  al otorgamiento de esta escritura de afianzamiento y en fe de ello lo signe y firme como escribano de su majestad. // en testimonio de verdad // Juan de Otalora //

El Rey

Por cuanto por mandato se ha tomado el asiento en las dos hojas antes de este escrito con la villa de la Motilla del Palancar concejo justicia y regimiento de ella y con Rodrigo de Lerena Balcarcel residente en mi corte en mi nombre y por virtud de los poderes especiales que para ello tuvo sobre la meced que la hago de mandar consumir dos oficios de escribanías públicas del número y ayuntamiento que al presente hay en ella para ...